Qué máquina de coser comprar si estás empezando

No necesitas la más cara. Te explico qué mirar, qué ignorar y cuánto gastar en tu primera máquina.

Por Crislandi Brito ·

Máquina de coser blanca sobre una mesa

Es la pregunta que más me hacen antes de inscribirse: “¿Qué máquina me compro?”. Y casi siempre viene con miedo a equivocarse o a gastar de más. La buena noticia es que para empezar no necesitas una máquina cara ni llena de funciones. Necesitas una que cosa parejo, que no te pelee y que tenga repuestos en el país.

Mecánica o computarizada

Para una principiante, casi siempre recomiendo una máquina mecánica. Se maneja con perillas, es más resistente a los apagones y a los cambios de voltaje, y cualquier técnico en Santiago la puede reparar. Las computarizadas son cómodas, pero una tarjeta dañada puede salir más cara que la máquina.

Si vas a coser mucho y tienes el presupuesto, una computarizada sencilla está bien. Pero no la compres por las 200 puntadas decorativas: vas a usar cuatro o cinco.

Las puntadas que sí vas a usar

Revisa que la máquina tenga, como mínimo:

  • Puntada recta con largo regulable.
  • Zigzag con ancho regulable, para rematar orillas si no tienes overlock.
  • Ojal, idealmente en cuatro pasos o automático.
  • Puntada invisible para ruedos, que te va a ahorrar mucho trabajo a mano.

Con eso puedes hacer faldas, blusas, pantalones y arreglos. Lo demás es adorno.

Lo que conviene revisar en la tienda

Si puedes, pide que te la enciendan y cose un pedazo de tela ahí mismo. Fíjate en estas cosas:

  1. Que arranque suave. Pisa el pedal despacio: la aguja debe avanzar lento, no dar un brinco.
  2. Que cosa telas gruesas. Prueba con dos capas de mezclilla. Si se traba o salta puntadas, descártala.
  3. Que la bobina sea fácil de poner. Las de carga frontal o superior transparente son más cómodas para empezar.
  4. Que traiga pies básicos: pie universal, pie para cierres y pie para ojales.
  5. Garantía y servicio técnico local. Pregunta dónde la arreglan si falla. Una marca sin repuestos en el país es un problema.

¿Cuánto gastar?

No te voy a dar una cifra exacta porque los precios cambian mucho, pero sí una regla: evita las máquinas “mini” de juguete que se venden muy baratas en internet. Son livianas, se mueven en la mesa, no cosen telas gruesas y terminan frustrándote. Es mejor una máquina doméstica de marca conocida, aunque sea usada, que una nueva que no sirve.

Una máquina usada en buen estado puede ser una excelente compra. Llévala a mantenimiento antes de empezar: limpieza, aceite y ajuste de tensión. Sale barato y la deja como nueva.

¿Y la overlock?

No la compres todavía. La overlock (o remalladora) da acabados muy bonitos por dentro, pero al principio el zigzag de tu máquina recta hace el mismo trabajo. Cuando ya cosas con frecuencia y sepas qué tipo de prendas te gustan, ahí sí vale la pena.

Mi consejo final

La mejor máquina es la que usas. Muchas alumnas llegan con máquinas buenísimas guardadas en la caja desde hace años porque les dio miedo empezar. Si ya tienes una en casa, tráela a clase y la revisamos juntas antes de comprar otra.

Si tomas el curso presencial, no necesitas máquina para empezar: en el taller cada alumna tiene la suya. Así pruebas varias y decides con calma cuál te gusta.

Y si todavía tienes dudas, escríbeme por WhatsApp con el modelo que estás mirando y te digo lo que pienso.

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